martes, 12 de mayo de 2015

¿CUÁNDO PERDIMOS EL GOBIERNO?


Señor director del Diario IDEAL DE GRANADA


Esta pregunta en concreto puede dar mucho juego hoy en Andalucía, pero no me refiero al pasado inmediato al que tanto apelan los señores Maillo (IU) y Moreno Bonilla (PP), sino a un tiempo más lejano, a los días de bonanza en los cuales todo el mundo proclamaba la monserga: “Necesitamos buenos gestores”.
Deseo preguntar sobre los orígenes de la fe en “la gobernanza”, esta forma de apoliticismo que reduce todo a liturgia administrativo – ejecutiva, a la gestión de lo público como si se tratase de una empresa privada. Todo está fundado en una “verdad económica” preestablecida, todos los pasos están pautados por los gurus de las cifras, los estadística y los balances positivos en la macroeconomía, no existe espacio real para los parlamentos ni para el debate. La fe se basa en la verdad revelada por el Supremo o por los supremos ¿Quién puede poner en duda la verdad, si es inapelable, incuestionable y necesaria?
Alguien construyo la verdad de “la Gobernabilidad” a partir de los beneficios de las mayorías ejecutivas sólidas, de los gobiernos fuertes, de la eliminación del Legislativo devorado por el Ejecutivo y el Judicial, ¡Pobre Montesquieu! ¿A dónde han llevado tus epígonos liberal – conservadores tu división de poderes?
Cuando Susana Díaz convierte las votaciones para su investidura, que no tienen por qué ser semanales obligatoriamente, en pantomimas para hacerle la oposición al resto de las minorías, ahonda en esta monserga de la fe en “el hiper – ejecutivo”: “¡No se puede vivir sin gobierno!”, cuando quiere decir: “¡No se puede vivir sin gestores!”. Con ello pretende continuar denigrando al Parlamento. De nuevo queda al descubierto la incapacidad de una élite burocrático – ejecutiva, de los viejos aparatos partidistas y de la sociedad civil institucionaliza, para la Política con mayúscula, para una democracia representativa con equilibrio de poderes, con posibilidades para que la ciudadanía se imponga a los aparatos de los partidos y los grupos organizados institucionales, esto no es una novedad, es uno de los peligros que han denunciado las denostadas escuelas de las ciencias sociales tildadas de “radicales”. “¡Montesquieu, los socialdemócratas también”.
El déficit democrático está en gran medida debido a esta incapacidad para la negociación, para comprender que se es “minoría mayoritaria”, como en la Segunda República – únicamente durante la Guerra Civil hubo gobiernos presididos por socialistas, quienes en la primera y en la tercera legislatura fueron los más numerosos en las Cortes.
No porque los demás sean incapaces para formar un gobierno alternativo, deben claudicar sin negociar, dejarse llevar por un destino pretendidamente irremediable: “el Gobierno por Decreto”, la vuelta, a la gestión monda y lironda que nos ha conducido a una fase de recepción económica tan aguda que la llaman “crisis”.
Lo que mal empieza, mal acaba” dirían las páginas cervantinas, debemos reclamar a la señora Díaz, como sus homólogos partidarios de “la democracia tecnocrática”, que primero negocien, que aprendan que significa la palabra Política, y que después, cuando ya hayan llegado a “un acuerdo de investidura”, que se someta a votación.
  “Desde el Parlamento – se dice- no se puede gobernar”, pero deben poner fin a las pretensiones de Díaz y el PSOE a imponer el: “O yo o el caos”, que clamaban en una viñeta los herederos del franquismo, alguien respondía: “el caos”, y ellos, los protagonista de “Harakiri”, replicaban: “da igual, nosotros también somos el caos”. Ahora alguna gente, en nuestra ignorancia para muchos, como me espetaba el otro día en la LAC: “Ignorantes, ignorante, lo que le estáis haciendo a Susana”, hemos decidido que hay vida en los márgenes exteriores del bipartidismo. Aprendan a hacer Política ¡por favor!, y de camino a Gobernar.

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