¿CUÁNDO PERDIMOS EL GOBIERNO?
Señor director del Diario IDEAL DE
GRANADA
Esta pregunta en concreto puede dar
mucho juego hoy en Andalucía, pero no me refiero al pasado inmediato
al que tanto apelan los señores Maillo (IU) y Moreno Bonilla (PP),
sino a un tiempo más lejano, a los días de bonanza en los cuales
todo el mundo proclamaba la monserga: “Necesitamos buenos
gestores”.
Deseo preguntar sobre los orígenes
de la fe en “la gobernanza”, esta forma de apoliticismo que
reduce todo a liturgia administrativo – ejecutiva, a la gestión de
lo público como si se tratase de una empresa privada. Todo está
fundado en una “verdad económica” preestablecida, todos los
pasos están pautados por los gurus de las cifras, los estadística y
los balances positivos en la macroeconomía, no existe espacio real
para los parlamentos ni para el debate. La fe se basa en la verdad
revelada por el Supremo o por los supremos ¿Quién puede poner en
duda la verdad, si es inapelable, incuestionable y necesaria?
Alguien construyo la verdad de “la
Gobernabilidad” a partir de los beneficios de las mayorías
ejecutivas sólidas, de los gobiernos fuertes, de la eliminación del
Legislativo devorado por el Ejecutivo y el Judicial, ¡Pobre
Montesquieu! ¿A dónde han llevado tus epígonos liberal –
conservadores tu división de poderes?
Cuando Susana Díaz convierte las
votaciones para su investidura, que no tienen por qué ser semanales
obligatoriamente, en pantomimas para hacerle la oposición al resto
de las minorías, ahonda en esta monserga de la fe en “el hiper –
ejecutivo”: “¡No se puede vivir sin gobierno!”, cuando quiere
decir: “¡No se puede vivir sin gestores!”. Con ello pretende
continuar denigrando al Parlamento. De nuevo queda al descubierto la
incapacidad de una élite burocrático – ejecutiva, de los viejos
aparatos partidistas y de la sociedad civil institucionaliza, para la
Política con mayúscula, para una democracia representativa con
equilibrio de poderes, con posibilidades para que la ciudadanía se
imponga a los aparatos de los partidos y los grupos organizados
institucionales, esto no es una novedad, es uno de los peligros que
han denunciado las denostadas escuelas de las ciencias sociales
tildadas de “radicales”. “¡Montesquieu, los socialdemócratas
también”.
El déficit democrático está en
gran medida debido a esta incapacidad para la negociación, para
comprender que se es “minoría mayoritaria”, como en la Segunda
República – únicamente durante la Guerra Civil hubo gobiernos
presididos por socialistas, quienes en la primera y en la tercera
legislatura fueron los más numerosos en las Cortes.
No porque los demás sean incapaces
para formar un gobierno alternativo, deben claudicar sin negociar,
dejarse llevar por un destino pretendidamente irremediable: “el
Gobierno por Decreto”, la vuelta, a la gestión monda y lironda que
nos ha conducido a una fase de recepción económica tan aguda que la
llaman “crisis”.
“Lo que mal empieza, mal acaba”
dirían las páginas cervantinas, debemos reclamar a la señora Díaz,
como sus homólogos partidarios de “la democracia tecnocrática”,
que primero negocien, que aprendan que significa la palabra Política,
y que después, cuando ya hayan llegado a “un acuerdo de
investidura”, que se someta a votación.
“Desde el Parlamento – se dice-
no se puede gobernar”, pero deben poner fin a las pretensiones de
Díaz y el PSOE a imponer el: “O yo o el caos”, que clamaban en
una viñeta los herederos del franquismo, alguien respondía: “el
caos”, y ellos, los protagonista de “Harakiri”, replicaban: “da
igual, nosotros también somos el caos”. Ahora alguna gente, en
nuestra ignorancia para muchos, como me espetaba el otro día en la
LAC: “Ignorantes, ignorante, lo que le estáis haciendo a Susana”,
hemos decidido que hay vida en los márgenes exteriores del
bipartidismo. Aprendan a hacer Política ¡por favor!, y de camino a
Gobernar.